Ruego no me digan nada
no me molesten
me dejen tranquila.
Huyan de mi puerta
no mencionen mi nombre
sean cautos si me oyen.
Tapen mi voz con canciones
silben, disimulen
saturen sus oídos de rutina si me temen.
Pero si me aman,
si de verdad me aman
rebuznen, salten, rían, lloren
y vayamos juntos a buscarle
los tres pies a la Luna.
Buen poema. Estaremos encantados de compartir contigo en Vers-Art
ResponderSuprimir... y que sus uñas blancas arañen la carne de nuestros sueños para que sangre el alma en torrentes de estrellas.
ResponderSuprimir¿Es quizás la Luna que se reconoce admirada, y cínicamente renuncia a su estatus de diva, pues la animalidad humana le atrae de manera misteriosa? ¿Somos los mortales no divinos, quienes vemos en la Luna un matiz de lo que pudiera ser un buen comienzo, para un buen sueño?
ResponderSuprimirEstos versos despiertan en mí el misterio entre lo mitificado y lo terrenal, y tambalean en el fuerte vínculo que vincula ambos universos.
"(...) me dejen tranquila.(...)" escribes: ¿La palabra, la poesía, la misma Luna como símbolo de ambas, la inspiración...?
Me apunto a esa trasgresión. Y los ojos se me van constantemente a la fuerza de la palabra "rebuznar": bestialmente libre.
ResponderSuprimirA mí me ha parecido un canto vital, pese a la muerte, o tal vez por ella.
Te esperamos por Lleida.
Un abrazo
Hola Sergio!! Me ha encantado :)
ResponderSuprimirEnhorabuena por tu blog!!
Abrazos
Hola, Hermoso poema me encanto, besitos
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