jueves, 18 de marzo de 2010

Morir cuerdo

Ruego no me digan nada
no me molesten
me dejen tranquila.
Huyan de mi puerta
no mencionen mi nombre
sean cautos si me oyen.
Tapen mi voz con canciones
silben, disimulen
saturen sus oídos de rutina si me temen.
Pero si me aman,
si de verdad me aman
rebuznen, salten, rían, lloren
y vayamos juntos a buscarle
los tres pies a la Luna.

La pederastia en la iglesia católica

En el nombre del padre

Protegido por la cruz
y en nombre de dios
va santiguando de besos su cuerpo,
prende el cirio y reza a su espalda.
La oración es profunda, constante, acrisolada.
Bañada por gemidos agnósticos confesados.
Y al fin,
la última embestida
la oblea líquida,
la que absuelve a un niño
de todos sus pecados